Una vez más y como ya hicieramos el año pasado, nos dirigimos a la cercana ciudad de Guadalajara para participar esta vez inscritos en el programa oficial en el 17º Maratón de los cuentos que se celebró en los jardines del Palacio del Infantado.
A tenor de lo pasado en la anterior edición, que se produjo un retraso considerable en el programa como consecuencia del mal tiempo, que bien sea dicho, no dejó de llover en todo el fin de semana, procuramos inscribirnos en una franja horaria que si volvía a suceder el retraso, calculamos puediera demorarse en una hora o algo más, por lo que nos inscribimos a partir de las 21′00 horas del sábado 14 de junio.
Al final decidimos ir a Guadalajara, Amalia, Raúl, Nacho y Manu Alburquerque como miembros de “La Trupé cuentacuentos” y lo hicimos a diferentes horas. Yo marché hacia la capital alcarreña a eso de mediodía para ver el partido de España con tranquilidad en algun bar de las inmediaciones por lo que a las cuatro de la tarde ya estaba por el punto de información del maratón para recoger información y el programa oficial de la contada.
Una vez allí pude comprobar que nada tenía que ver con el año pasado y esta vez en Guadalajara hacía un calor típico de las fechas en las que estábamos, es decir, calor y además este año la organización había sido previsora y se instaló una carpa en los jardines que en caso de posible lluvia, no sería preciso cambiar de ubicación el escenario principal del evento. Por lo que el evento marchaba cumpliendo el horario previsto, pero bueno, por el momento y pensando que todavía faltaban unas horas para que nos tocara el turno, me dí una vuelta por las calles de Guadalajara en busca de un bar donde ver el partido que esa tarde jugaba la selección española contra Suecia.
El aspecto del bar era curioso, ya que al tratarse de una hora en la que justo se daban una serie de coincidencias dentro de una ciudad pequeña como es Guadalajara, que además ese fin de semana celebraba el maratón de los cuentos, que se jugaba el partido de España y que al ser sábado tarde es el día típico de celebrar bodas en este país, pues la mezcolanza de seres de distintos aspectos, como invitados de boda con todos sus avalorios y “pintas” típicas de estar de bodas, gente normal de los bares, juglares y contadores de cuentos, algunos con sus aspectos singulares (Colorín Colorado, que vimos juntos la primera parte compartiendo mesa), y en definitiva todos con un fin y sentimiento común, que España le ganara a Suecia que al final es lo que pasó y que luego se desarrollaría todo el campeonato con el resultado ya archiconocido por todos.
Cuando finalizó el partido, me dirigí otra vez al Palacio del Infantado por donde estuve un rato escuchando cuentos viendo el ambiente de los puestos y la jaima donde se ubicó este año la chimenea de los cuentos.
Un rato más tarde me puse en contacto con Amalia y con Raúl que venían desde Madrid y les indiqué más o menos como iba el tema de horarios pues ya se iba echando la tarde encima y nos encontramos a la entrada de los jardines del maratón para ya los tres ir tomando contacto con el ambiente del evento, así que lo mejor que podíamos hacer, era ir a tomar algo fresquito a algún bareto de las inmediaciones, así que una vez puestos en ello, ¿cual iba a ser el lugar elegido?, pues no era otro que desde luego y aquí si que os echamos de menos a los de Cái, para reirnos un ratillo, pero recordando una conversación con ellos y al cual bautizamos de forma común como el “bar de los alegres”, pues allí que fuimos a parar y por supuesto dejamos recuerdo gráfico de ello…
En esos momentos tan cruciales, Amalia y Raúl se concentraban para poner en escena su cuento conjunto, la tensión se mascaba en el ambiente y Nacho aún no había llegado ya que había quedado con Mónica y una amiga mía y compañera de un curso en “Fuentetaja literaria”, para salir más tarde de Madrid y llegar justo a tiempo para contar a la hora que teníamos prevista. Pero claro, con estos adelantos de los gps y cía., tuvo un ligero percance y no llegó para contar en el mismo bloque que nosotros, pero bueno, la organización ya se ocupó de buscarle un hueco un poco más adelante y evidentemente contó su cuento.
Mientras Amalia y Raúl se adentraron en los jardines del Infantado, preparando su cuento que iban a contar a dúo, yo me senté un rato en la carpa a escuchar unos cuantos cuentos de los muchos que pasaban por el escenario principal.
Me llegó el turno por fin de contar y la verdad que no me encontré muy a gusto contando ya que llevaba un cuento para adultos previendo que a las horas que nos tocara contar sería ya tarde y no habría niños, pero estas cosas que pasan, este año el maratón a esas horas del sábado no se había retrasado y por tanto a las 9 de la noche había un montón de niños en el escenario, que si bien no era un cuento que no pudiesen oir los niños por no ser adecuado para ellos, pero es posible que no lo llegaran a entender como pude observar en algunas caritas cuando finalicé el cuento. Pero dicho esto, luego ya con el tiempo lo asimilas y te das cuenta que en cualquier tipo de contada que no esté enfocada a un público concreto, estas cosas pasan y hay de todo con lo que siempre es bueno llevar un repertorio variado para niños y adultos.
Seguidamente subieron Amalia y Raúl a contar su cuento y allí descargaron de pronto toda su adrenalina acumulada durante los preparativos del jardín del Palacio del Infantado. Luego estuvimos haciendo un poco de tiempo hasta que por fin llegó Nacho con Mónica y Mª Victoria, con lo que tuvimos que darle el premio “Coronel Tapioca” a la orientación por haber encontrado por fin la ciudad de Guadalajara je, je, je…
Así que como le habíamos guardado su turno para que contara a la hora que llegara, Nacho subió, eso si, “abrigaíto”, porque no le dió tiempo ni a quitarse lo que llevaba encima, así que llegó, vió y contó.
Después de la contada de Nacho, nos quedamos un buen rato en la carpa escuchando cuentos de otros participantes que fueron pasando por el escenario, así vimos por allí incluso a algunos narradores de reconocido prestigio que dejaron trocitos de sus relatos, alguno incluso acompañado de sus hijos contando un cuentos conjunto y otros más hasta llegar a los cuentos africanos que es a los que estaba dedicado este año el maratón.
Luego estuvimos dando una vuelta otra vez por los puestos y algunos como Nacho y Raúl a hacerse una fotillo delante del cartel con los nombres de todos los participantes y ya más tarde ir marchándonos en diferentes etapas, cada uno para sus respectivos destinos.
Este ha sido el resumen a grueso modo de nuestra presencia este año en el maratón del los cuentos de Guadalajar y eso sí, como ya dije anteriormente, yo particularmente eché de menos este año a los “Sinvergëb” de Cádiz, encabezados por Manolito Pereira (txapela) que este año no han podido estar presentes.









Y mucho que he sentido no estar allí, la verdad, tenía preparado hasta el cuento africano y todo.
El año que viene no quiero fallar porque la experiencia lo merece. Me alegro que este año os hayáis animado.
Pero eso sí, quizás lo más importante es mantener la tradición del “Bar de los Alegres”, que el espíritu siga vivo. Gracias por acordaros de nosotros, yo me acuerdo mucho de vosotros y os sigo en vuestras andanzas.
Os deseo lo mejor, espero veros pronto.
Saludos Gaditanos.
Va a haber que hacer algo con este sitio “tan singular”. Yo que sé, crear un certamen literario “el bar de los alegres”, un maratón paralelo “de los alegres”, una mención especial o diploma “el sitio alegre”. Habría que poner en circulación esto por estos mundillos de la red y que por ejemplo la gente quedara esos días para hacerse una foto en “los alegres” como el que va a Covadonga y se la hace en la cueva de la santina, o quien va a París y se la hace en la torre Eifel. Titulo: “Los alegres, ese bar”…